Los valores en los deportes de equipo

Practicar deporte es una de las actividades más positivas para niños y adolescentes.

Diversos estudios muestran que niños y adolescentes dedican entre 3 y 6 horas diarias a realizar actividades de ocio sedentarias (ver la televisión, navegar por internet, utilizar el móvil…). Si a esas horas les sumamos las que pasan en el colegio, el resultado es un exceso de sedentarismo.

Por ello, y como es habitual que los niños según van creciendo dejen de practicar deportes, es recomendable que los padres ayuden, orienten y animen a sus hijos a la práctica de deportes de equipo, y si es posible, les ofrezcan con su ejemplo un modelo a imitar.

Los deportes de equipo ayudan a proporcionar a niños y adolescentes una formación completa, con innumerables aprendizajes y valores como el trabajo en grupo, con el que descubren la importancia de confiar en los demás y de que los demás confíen en ellos; el compromiso, pues el equipo funciona bien cuando todos sus componentes se comprometen y sienten el equipo como propio; o el respeto: mutuo, al contrincante, a las reglas del juego. Los deportes en general ayudan a los jugadores a entender la importancia de las normas.

La autoestima y aceptación son otros de los valores de los deportes de equipo. Un equipo protege a sus miembros y les permite fracasar sin el peligro de ser rechazados.  A la vez, los miembros del equipo aprenden a aceptarse con sus valores y limitaciones, lo que fomenta la tolerancia y solidaridad entre los miembros de un equipo Aprender a  valorar los talentos de los demás y aceptar sus defectos es una habilidad muy importante para construir relaciones sanas en el futuro.

En la competición lo habitual es ganar unas veces y perder otras, lo que contribuye a la adquisición de tolerancia a la frustración. El fracaso es una oportunidad para aprender y mejorar. Ese es un aprendizaje muy importante para la vida adulta. Igualmente, es importante ser un buen ganador y vencer sin prepotencia.

Luchar para alcanzar una meta es una actitud deportiva. El deporte enseña a los niños y jóvenes a no rendirse fácilmente ante la adversidad, aprendiendo además a ser perseverantes y tenaces.

 

Roberto Lapeña, Profesor de Educación Física

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