Lo social en Educación Infantil

El desarrollo de habilidades sociales es imprescindible para la adaptación de los niños al entorno, así como para su crecimiento personal.

Las habilidades sociales se adquieren a través del aprendizaje, no son innatas: desde el nacimiento aprendemos a relacionarnos con los demás. Incluyen conductas verbales y no verbales, están determinadas por el refuerzo social (positivo, en cuyo caso las repetiremos, o negativo), relacionadas con el autoconcepto y la autoestima y son necesarias para el desarrollo integral de las personas.

De este modo, los niños podrán tomar decisiones, elaborar juicios críticos y resolver sus propios problemas, basándose, en la mayor parte de los casos, en lo que se conoce como “Leyes del aprendizaje”:

1ª Ley: Toda conducta que va seguida de una recompensa, tiende a repetirse en el futuro.

2ª Ley: Cuando una conducta no obtiene ninguna recompensa, tiende a desaparecer, o se extingue.

3ª Ley: Muchas conductas se aprenden por observación, imitando lo que hacen otras personas.

4ª Ley: En determinadas condiciones, las conductas que van seguidas de consecuencias desagradables, tienden a desaparecer o extinguirse.

Las habilidades sociales no solo están basadas en la conducta; son complejas, puesto que en ellas se integran los sentimientos, las creencias, los valores y las estrategias con las cuales los niños avanzarán de manera sana en su recorrido social y emocional. A este conjunto lo llamamos “sociabilidad” y conforma los cimientos determinantes en la vida del niño.

Así, dependiendo de la calidad de los mismos, de las experiencias vividas, las percepciones, atribuciones construidas y los aprendizajes socio-emocionales asumidos, se dará forma a unas competencias sociales saludables y efectivas o, por el contrario, a una serie de carencias que suelen ser muy problemáticas llegada ya la pre-adolescencia.

 

Desde el Colegio, trabajamos esta sociabilidad reforzando su autoestima y autonomía, proporcionando modelos a seguir y dándoles estrategias para reconocer sus sentimientos más cercanos (alegría, tristeza y enfadado) y aprendiendo valores como “respeto entre culturas, la no violencia o el esfuerzo personal”. En este aspecto, damos mucha importancia a la coordinación entre tutores y profesores de Religión, ya que llevamos a cabo una misma línea y nos complementamos.

En este trabajo de aprendizaje de los alumnos también son muy importantes las familias, ya que todo concepto que queramos que un niño integre, debe desarrollarse tanto en el ámbito de la escuela como en el hogar.

 

Violeta Álvarez, Coordinadora de Educación Infantil

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