Las técnicas de estudio

Estudiar es una tarea compleja que requiere del empleo de un buen método para lograr el éxito: el aprendizaje.

Un método adecuado ayuda a lograr el éxito, en este caso, se trata del éxito académico. La relación entre el método correcto y éxito en las tareas es directamente proporcional.

Las técnicas de estudio se trabajan en todos los cursos y etapas de la educación, en la mayoría de ocasiones como instrumentos de trabajo en el aula, y ya en etapas más avanzadas de la escolarización como algo exento o propio del currículo.

Son imprescindibles porque las técnicas, los métodos, son la clave para el éxito. En este caso, aprender y superarse cada día y adquirir los conocimientos requeridos en las asignaturas y cursos correspondientes.

Las técnicas de estudio se presentan y aplican de forma secuenciada debido a que es necesario afianzarlas y repetirlas, a fin de que se conviertan en método; si bien hay algunos alumnos que son capaces con mayor facilidad de emplearlas, e incluso, que las descubren y aplican de forma intuitiva, ligadas al descubrimiento. Para otros alumnos, es necesario ponerlas de relieve, darles forma y estructura a fin de que puedan aplicarlas en su día a día.

Con una serie de técnicas básicas como la lectura comprensiva, el subrayado, el resumen, la búsqueda de palabras clave, la realización de mapas conceptuales, … la tarea del estudio es más eficaz y se realiza mejor. No hay que olvidar tampoco que cada alumno tiene su propia personalidad y puede preferir el empleo de una técnica de estudio u otra en función de las que le resulten más eficaces

En los todos los cursos de la escolarización, la búsqueda de las palabras clave suele estar facilitada tanto por las explicaciones de los profesores en el aula como por los propios libros de texto, en los que la negrita y otros recursos tipográficos facilitan la labor. Asimismo, se realizan resúmenes (por reducción y por sustitución),  esquemas, y otras prácticas similares.  Es clave también la lectura comprensiva e interpretativa, tanto de textos, como de los propios libros de texto, o de los enunciados de las actividades. Asimismo, la expresión escrita debe ser trabajada, porque una cosa es saber y entender los conceptos y otra muy distinta saber generar las respuestas adecuadas en los ejercicios de clase, o en los exámenes.

Conocer y emplear buenas técnicas de estudio está ligado también a mantener unos buenos hábitos en el estudio: planificación (diaria, semanal, mensual), orden, empleo del espacio adecuado, estar en posesión de todos los materiales necesarios para el estudio, lograr programarse por tareas, para que los alumnos tengan siempre muy claro: qué tienen que hacer, cuánto tiempo requiere la tarea, qué se necesita para llevarla a cabo.

 

Julia Valbuena, Tutora de ESO

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