La Primera Comunión

La preparación de la Primera Comunión y su celebración son un pilar fundamental de la formación en valores cristianos en el Colegio.

El fin principal de la catequesis es ayudar a los niños a que fortalezcan su relación de amistad personal con Jesús. Pretendemos que tomen conciencia del estilo de vida cristiana, que Jesucristo sea su modelo a seguir y que descubran la belleza del encuentro con Él en los sacramentos, en su palabra, en la naturaleza y en las personas. Durante el curso de catequesis se preparan para participar en el sacramento de la Reconciliación en el que van a experimentar la alegría de ser perdonados y perdonar y finalmente culminarán su preparación para recibir a Jesús, alimento y fuerza para nuestras vidas.

Las Primeras Comuniones en nuestro Colegio son solemnes y participativas. Las Moreras se engalanan con bellas flores para este día tan especial e importante en el que los niños que van a recibir la Primera Comunión no olvidan a todos los niños que sufren en el mundo. Piden por los niños enfermos, los que viven en guerra, por los que están abandonados o en la calle, los que no tienen familia, los que no pueden ir a la escuela, los que tienen que trabajar, los que no tienen que comer. Quieren seguir el ejemplo de María, en su advocación de Santa María del Camino, y abrir su corazón a Dios, a las personas y ser sensibles a las necesidades de los demás. Las oraciones, música y símbolos ayudan a vivir la celebración más intensamente y a dejar un bonito recuerdo en el corazón de los niños, sus padres y familiares.

Después de la Primera Comunión celebramos juntos una Eucaristía en la montaña para encontrarnos con Dios en la belleza de la creación que Él nos ha regalado. “Nos llevaste a la cumbre de un monte y nos diste una misión: que anunciáramos tu mensaje de amor a toda la gente y por todos los rincones de la tierra”.

Una de las cosas que más me emociona  como catequista, es cuando los niños recuerdan el día  de su Primera Comunión después de unos cuantos años. Es muy bonito acordarse de la fecha en la que “Jesús vino a nosotros”, les digo, pero recordar implica renovar nuestro compromiso cristiano para mejorar el mundo, especialmente con el servicio y la dedicación a los más débiles y pobres.

Le damos gracias a Jesús por el don de la Eucaristía. Le pedimos a la Virgen del Camino que nos ayude para que nuestras vidas sean un ejemplo del amor que su Hijo nos enseñó.

 

Pilar López de Lamela, Profesora de Religión y Catequista

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