La formación de la identidad personal

La formación de la identidad es un proceso dinámico y necesario que se prolonga toda la vida.

La capacidad de conocerse a uno mismo y reconocerse como individuo único puede parecer una tarea ardua para nuestros alumnos y de hecho mucho de los estudios realizados concuerdan en que la mayoría de los individuos no logran una identidad estable hasta los 21 años.

Pero no cabe duda de que este proceso comienza mucho antes, e influyen en él varios factores.

Podríamos decir que de los 0 a los 6 años  la idea del autoconcepto se basa en valores intelectuales, conductuales y emocionales, y se construyen a través de las experiencias que se tienen con los demás. El entorno por lo tanto juega un papel relevante.

A partir del autoconcepto surge la autoestima, y esto es determinante porque de ambas cosas dependerá la manera en la que el niño sea capaz de enfrentarse a nuevas situaciones.

Podemos decir que  los elementos que inciden en una correcta formación de la personalidad son; la educación familiar, el trato en el grupo de iguales, los profesores y las características personales del propio niño.

Como muchos padres con alumnos en edad de Educación Infantil habrán comprobado, en el currículo de sus hijos se incluyen el conocimiento del propio cuerpo como inicio del conocimiento de su identidad y a partir de este primer conocimiento surgen muchos otros factores que influyen en una correcta autoestima; la aceptación de sí mismo, de su identidad sexual, el sentido de pertenencia a un grupo…

Pero en mi opinión el tema clave es cómo educar la correcta autoestima de nuestros niños para que sea equilibrada y no distorsionada. Para ello hay ciertas conductas indicadoras de una baja autoestima como la agresividad, la mentira, el no intentar actividades por miedo a fracasar, conductas regresivas o antisociales…y por otra parte las características de una  buena  autoestima son: las ganas de aprender, hacerse responsable de los propios actos y mantener una buena conducta social, expresar actitud de colaboración, ser autocrítico y aprender de los errores.

Padres y profesores tenemos un papel muy importante en esta tarea, y debemos trabajar en la misma sintonía para conseguir nuestro objetivo: hacer personas autónomas y útiles para la sociedad.

 

Mónica De Escalante, Directora de Educación Infantil y Primaria

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