La expresión corporal en Educación Física

¿Cómo de importante crees que es tu comunicación no verbal cuando quieres transmitir alguna información a otra persona? Cuando se habla de comunicación, se tiende a pensar que lo más importante es la comunicación oral verbal, es decir, lo que decimos. Pero según diferentes estudios realizados se ha llegado a la conclusión de que lo que se dice sólo representa el 7% de la información que emitimos.

¿Y el 93% restante de la comunicación? Está repartida entre dos elementos, un 48% para el tono y la intención que reflejamos cuando decimos algo y el 55% restante (el porcentaje más alto) se consigue con la información que llega gracias a la expresión de nuestro cuerpo.

Desde los comienzos de la raza humana, antes de la evolución del lenguaje, los seres humanos se comunicaban mediante gestos y señales, es decir, con el lenguaje del cuerpo o lenguaje gestual. Antes de la aparición del lenguaje y sus primeras etapas, la comunicación era básicamente gestual, mímica y danza,

La Expresión Corporal es imprescindible para el desarrollo del alumno puesto que es considerada una capacidad global. Durante años, en la escuela se le ha prestado más atención al lenguaje verbal y a la escritura, quedando a un lado este medio de comunicación y expresión por el movimiento, tan enriquecedor para el niño. Sin embargo, en los nuevos materiales curriculares aparece como objetivo específico dentro del área de Educación Física: “Utilizar los recursos expresivos del cuerpo del movimiento para comunicar sensaciones, ideas, estados de ánimo y comprender mensajes expresivos de ese modo”.

Se destaca la dimensión comunicativa que el movimiento posee y que deberá desarrollarse en relación con otros códigos y lenguajes.

La Expresión Corporal potenciará el desarrollo natural de las expresiones y manifestaciones corporales del niño con la idea de que éste siga siendo él mismo en el transcurso de su desarrollo, y que el juego con su cuerpo le sirva para conocerse y aprender a comunicarse sin contradicciones que lo inhiban.

En definitiva, a través de esta herramienta los alumnos pueden disfrutar más de los movimientos y expresiones de su cuerpo, forjando y aceptando así su propia identidad desde temprana edad, lo cual es positivo para la construcción de su seguridad y el desarrollo de la personalidad. Ayudará a que el niño se sienta más cómodo con su cuerpo y que disfrute más moviéndose como le apetece, a que se dé cuenta de que tiene una forma propia de moverse, de bailar, de expresarse y esa forma es buena porque es suya. No tiene porqué sentirse ridículo ni hacer lo que hacen los demás.

 

Miguel Cuadros, Profesor de Educación Física

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