La adquisición de hábitos y sus rutinas

Desde el punto de vista educativo y pedagógico, el hábito se define como la disposición de conducta estable. Esto implica que la persona se va haciendo en acción, y de esta forma va adquiriendo modos de comportarse. Por lo tanto, el valor educativo de los hábitos es incuestionable porque sustentan el proceso educativo.

Los hábitos principales que trabajamos en Educación Infantil giran en torno a cinco ámbitos: autonomía, asamblea y actividades del lenguaje, aseo y descanso, alimentación, orden y convivencia.

Con respecto a la adquisición de la rutina de la autonomía pretendemos estimular el sentido de la responsabilidad. Destacamos algunas de las actividades principales que llevamos a cabo dentro del aula de infantil, tales como quitarse el abrigo y colgarlo en la percha, coger el babi de la taquilla y abrochárselo/desabrochárselo y el cambio de ropa para la clase de Educación Física.

En segundo lugar, en la asamblea y actividades del lenguaje trabajamos rutinas como saludar y despedirse, pedir las cosas por favor y dar las gracias, mantener un diálogo, dar explicaciones sencillas,  esperar el turno, así como escuchar a los demás. Lo que pretendemos es conseguir que los alumnos puedan ampliar sus puntos de vista, que puedan reflexionar. Además de aprender a comunicarse con los demás, es importante que entiendan el funcionamiento social  para llegar a conseguir un buen nivel de relación con los demás.

En tercer lugar, los objetivos fundamentales para fomentar en el niño los hábitos del aseo y descanso son, por un lado, inculcar la importancia de aprender las medidas básicas de higiene para evitar los riesgos que puedan afectar a la salud, y por otro, hacerle comprender la necesidad de dedicar un tiempo para el descanso, para poder estar después en condiciones de realizar otro tipo de actividades.

En cuanto al hábito de la alimentación pretendemos conseguir que los niños adquieran pautas de comportamiento en la mesa, llegar a ser capaces, a través del aprendizaje, de utilizar los cubiertos correctamente, de adoptar una postura corporal correcta en la mesa y de comer por sí mismos.

Finalmente, trabajamos la rutina del orden y la convivencia. Realizamos tareas y actividades encaminadas al desarrollo personal e integral del niño con el fin de conseguir su máximo desarrollo y  total autonomía en el entorno social en el que crece. Dentro de este grupo destacamos el orden y la organización, las relaciones sociales y la responsabilidad.

 

Lydia Cuadrado, Coordinadora de Educación Infantil

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