La importancia del Arte en la Educación

A través del arte, el ser humano expresa sus sentimientos e ideas, se comunica.

“La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”.

Pablo Picasso, pintor (1881-1973)

 

La educación integral hace necesaria la enseñanza de las Artes.  El arte es una de las manifestaciones más elevadas de la actividad humana, un elemento esencial en el desarrollo y evolución del hombre mediante la que se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos sonoros, plásticos o lingüísticos.

La educación integral hace necesaria la enseñanza de las Artes. A través de las artes, el ser humano expresa sus sentimientos, sus ideas, su sensibilidad y establece con su expresión, la posibilidad de comunicación.

Se ha demostrado científicamente que el estudio de las Bellas Artes, desde edad temprana, cultiva en el ser humano una sensibilidad que lo lleva a desarrollar una ética muy sólida en su vida adulta. El Arte estimula ambos hemisferios del cerebro, hay estudios incluso que demuestran que refuerza en el niño el pensamiento científico, sacándolos de los estereotipos y rutinas, permitiéndoles superar límites. Se ha observado también, que los niños que hacen arte, leen mejor y obtienen mejores calificaciones en Matemáticas y Ciencias.

En los primeros años, y de forma natural, el niño juega, canta, baila, dibuja, … y todas estas actividades son imprescindibles para su correcto desarrollo sensorial, motor, cognitivo, emocional. Realizando todas estas actividades el niño se divierte, muestra orgulloso sus resultados a los demás, intenta mejorar y ésta es una forma efectiva de entrenar una de las grandes virtudes del ser humano: el autocontrol. La educación artística es una necesidad no porque nos haga más inteligentes sino porque nos permite adquirir toda una serie de competencias y rutinas mentales que están en plena consonancia con la naturaleza social del ser humano y que son imprescindibles para el aprendizaje de cualquier contenido curricular. Y esto es útil para todos los alumnos, por lo que se convierte en una forma estupenda de atender la diversidad en el aula.

No exagero cuando afirmo que si dentro de los planes de estudios, desde los centros de estimulación hasta la universidad, se incorporan materias relacionadas a las bellas artes, formaremos personas con una sensibilidad que les permita elevar el espíritu, así como conocer su yo interno, fuera de dogmas y con un amplio criterio. Cuando se integran las disciplinas artísticas en las prácticas pedagógicas se promueve el pensamiento creativo y divergente en los alumnos y no solo eso, sino que también desarrollan un pensamiento más profundo.

Las actividades artísticas (pintura, dibujo, modelado, etc), favorecen y estimulan el desarrollo de la psicomotricidad fina y gruesa del niño, lo cual redundará en un mayor control de su cuerpo, proporcionándole seguridad en los propios poderes y elementos para la adquisición de la lecto-escritura. Colaboramos también con su aprendizaje, explorando los colores, las formas, texturas, etc, y también estaremos ayudándoles a incrementar su nivel de atención y concentración.

Otro de los beneficios que obtenemos con las artes plásticas, es su actitud persistente ya que llevarán todo el proceso de planificación, organización y ejecución del proyecto, hasta el final y al mismo tiempo se reforzará su autoestima al poder observar su obra culminada, como resultado de su propio esfuerzo y sentirá alegría por darse cuenta de lo que es capaz de realizar con sus propias manos.

El Arte beneficia también el desarrollo socioemocional del niño al propiciar la aceptación de sí mismo con sus posibilidades y límites. Esta aceptación va íntimamente ligada al concepto que tenga de sí, el cual determinará su comportamiento presente y futuro. Asimismo, al trabajar en el seno de un grupo, el niño se enfrenta a múltiples ocasiones de interrelación en las que se conjugan el trabajo individual y el colectivo en un continuo dar y recibir, pedir y ceder, dirigir y seguir, compartir, cooperar y comprender las otras individualidades con sus diferencias y necesidades. Mediante la experiencia artística se cultivan y desarrollan también los sentidos del niño, promoviéndose así el desarrollo perceptivo. El espacio, las formas, los colores, las texturas, los sonidos, las sensaciones kinestésicas y las experiencias visuales incluyen toda una variedad de estímulos para la expresión.

“Las artes enseñan a los niños que  los problemas reales suelen tener más de una solución posible, que es necesario analizar las tareas desde diferentes perspectivas, que la imaginación es una  poderosa guía en los procesos de resolución o que no siempre existen reglas definidas cuando tienen que tomar decisiones”. (Eisner, 2004).

Enseñar Arte en la escuela es alfabetizar estéticamente. Es desarrollar la competencia estético expresiva con tiempo, paciencia y trabajo sistemático, integrando conceptos, hechos y actitudes que permitan producir y comprender mensajes estéticos desde diferentes lenguajes artísticos, como un modo de posibilitar un desarrollo más integral.

Es importante aclarar que no se pretende hacer artistas a todos los alumnos, unos serán apreciadores y otros ejecutantes, es decir no todos los melómanos saben tocar un instrumento, pero si aprecian la música, los coleccionistas de arte no saben pintar, pero conocen de pintura, no es necesario escribir un libro para gozar del placer de la lectura.

La Educación Artística resulta imprescindible porque permite a los alumnos adquirir toda una serie de competencias socioemocionales básicas para su desarrollo personal y que, además,  les hacen más felices. Y ese es el verdadero aprendizaje, el que les prepara para la vida. El cerebro humano, que es un órgano complejo en continua reestructuración, agradece los retos y necesita el arte.

 

Elena Serrano Ordozgoiti, Profesora de Dibujo

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