Las matemáticas en Educación Infantil

A lo largo de los primeros años de vida, los niños observan y exploran dimensiones matemáticas de su mundo. Comparan cantidades, descubren patrones, juegan con objetos, los desplazan, los juntan, los separan, los consideran uno a uno y en su conjunto, etc.

Partiendo de sus experiencias y de la información que reciben de otras personas movilizan su pensamiento, lo transforman y lo complejizan, abstrayendo progresivamente lo que de común tienen dichos elementos y colecciones. Aparecen así las primeras nociones de cantidad, de conteo, de unidad, de medida, etc., que luego aplicarán a cuantas realidades sea preciso.

Los conceptos matemáticos que elaboran los niños de esta etapa son primeras nociones, aproximaciones a las imágenes mentales que van formando sobre las características de los objetos, sus relaciones y su situación en el espacio, los primeros números y sus grafismos, las sencillas operaciones de cálculo que pueden realizar con ellos, las formas geométricas elementales, etc.

En el ciclo de 0 a 3 años, los niños llegan a las primeras nociones a través del juego, de la manipulación y de múltiples experiencias con objetos cotidianos. El niño experimenta con los objetos e intuye sus relaciones con referencia a sí mismo. Dichas relaciones se expresan a través de la acción. Durante el segundo ciclo (de 3 a 6 años), los conceptos matemáticos se van generalizando y ampliando, pero todavía no son absolutamente lógicos ni abstractos, no pueden perder el referente de la realidad simbólica. El niño es capaz de percibir y analizar mayor número de cualidades de los objetos y de establecer una red de relaciones entre los mismos. Expresan las relaciones a través de la acción, del lenguaje oral y, al final de ciclo, a través del lenguaje matemático.

Son muchos los momentos que surgen espontáneamente dentro y fuera del aula que generan un ambiente activo, participativo e ideal para dar funcionalidad a las herramientas matemáticas que permitan a los niños solucionar problemas de su entorno más inmediato.

En situaciones de juego (sobre todo juego simbólico, al final del ciclo), los niños experimentan de forma natural gran cantidad de relaciones matemáticas que todavía son incapaces de verbalizar y generalizar. Con la ayuda del adulto, el niño puede ir dándose cuenta y percibir estas relaciones más elementales, siendo capaz de aplicar estos conocimientos a situaciones similares.

En una jornada escolar comenzamos la asamblea con el calendario, los cardinales, el conteo, pasamos lista y contamos quiénes estamos en clase y cuántos no han venido.
En el rincón de las construcciones el objetivo es construir estructuras con distintos materiales y formas geométricas. En este proceso de construcción, los niños están trabajando conceptos como el tamaño, la simetría, la altura, la orientación, etc.

En el rincón del juego simbólico el objetivo no es otro más que los alumnos representen distintas situaciones de su entorno próximo. Los alumnos jugarán con monedas ficticias o listas de precio de una frutería (previamente preparada por el docente), etc.
En psicomotricidad, los niños se agrupan entre sí formando distintas figuras geométricas, agrupaciones por números y la colocación en un lugar del aula o gimnasio siguiendo consignas que implican establecer relaciones espaciales con el propio cuerpo y los objetos. La mayoría de las actividades psicomotrices requieren orientarse en el espacio.

En Educación Plástica aparecen multitud de propuestas con finalidades artísticas. Se trabajan las relaciones y composiciones geométricas con distinto grosor y longitud, etc.

Finalmente, durante el recreo, cuando los alumnos juegan con la arena y diferentes envases están trabajando la medida del peso y volumen de forma completamente experimental. Así mismo, en los juegos de persecución y carrera se ponen en marcha sus conocimientos sobre las relaciones espaciales.

En conclusión, una jornada en el aula de Educación Infantil ofrece muchas posibilidades para enseñar y aprender matemáticas. Este proceso de enseñanza y aprendizaje necesita fundamentalmente basarse en las experiencias y los conocimientos previos de nuestros alumnos para poder conseguir un aprendizaje significativo.

Lydia Cuadrado, Coordinadora de Educación Infantil

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