El aprendizaje de la lectura y la escritura

Aprender a leer es encender un fuego; cada sílaba pronunciada es una chispa.”

Víctor Hugo

El aprendizaje de la lectura y la escritura es uno de los más importantes  por ser la base para el resto de los aprendizajes. Comienza en edad temprana y continuará a lo largo de la vida. Pero no basta con leer mecánicamente, decodificando los signos, es más importante adquirir las habilidades que permitan comprender la información, el mensaje que nos ofrece el texto.

Para lograr un buen aprendizaje es aconsejable tener en cuenta una serie de puntos:

En primer lugar, debemos estimular a los pequeños y guiarlos adecuadamente de modo que les atraiga adentrarse en el mundo mágico que encontrarán a través de la lectura.

Dominar estos procesos es garantía de éxito en los estudios y en la vida pero no es una tarea sencilla, necesita esfuerzo y práctica continua.

Es conveniente iniciar a los alumnos en el mundo de las letras de forma natural, sin forzar el aprendizaje cuando aún no estén preparados, de modo que sigan su propio ritmo de aprendizaje y vayan construyendo el aprendizaje poco a poco sin miedo y con ilusión.

Dejemos que cada niño acceda al mundo de la lectura por su propio pie para favorecer su inquietud y pueda descubrir el placer que produce la lectura, tal y como afirma Jorge Luis Borges: “De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”.

Aprovechemos la curiosidad natural e interés del niño, buscando libros que le atraigan o despierten su curiosidad, por ejemplo sobre animales, juguetes, coches, personajes, etc.

Mostrémosle que las letras nos están rodeando continuamente, que estamos en un mundo de mensajes escritos de diverso tipo. Utilicemos carteles de la calle, su nombre escrito, la lista de la compra, una invitación a una fiesta de cumpleaños, cuentos, etc. Ante cualquier escrito, le motivaremos diciéndole ¿quieres saber lo que pone aquí? Ven conmigo que vamos a leerlo”

Haremos que pierdan el miedo a las letras y que valoren lo que significan y lo que pueden hacer con ellas. Para ello mostrémosle en todo momento el sentido de las letras, cómo forman palabras, cómo éstas forman frases y cómo con todo ello podemos elaborar mensajes.

Establezcamos una rutina diaria, buscando un espacio y un tiempo diario que el niño dedique a la lectura, como por ejemplo, antes de ir a dormir o justo después de la merienda.

Prediquemos con el ejemplo, ya que es la mejor manera de animarles a leer y de compartir un momento muy entrañable.. Si queremos que lean, procuremos que ellos nos vean leer. El hábito de la lectura se contagia leyendo juntos. Leámosle para mostrarle cómo suena una lectura fluida, con naturalidad, emoción y el tono de voz apropiado a lo que está leyendo.

Tengamos paciencia cuando se equivoque, no le hagamos más difícil el aprendizaje y no le dejemos sólo cuando aparentemente sabe leer. Es muy importante que sigamos acompañándole.

Si seguimos estos consejos lograremos enseñarles que “la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía”, tal y como decía John Fitzgerald Kennedy.

 

Isabel Ruiz, Directora de Educación Infantil y Primaria

 

Compartir