Educar para la autonomía

“Nadie madura de repente, a los 25 años. Las personas van madurando todos los días, o no. La autonomía, en cuanto maduración del ser para sí, es proceso, es llegar a ser. No sucede en una fecha prevista.”

Paulo Freire

Padres y profesores debemos tener un objetivo común: desarrollar la autonomía personal de nuestros niños. Un niño autónomo es aquel que es capaz de realizar por sí mismo aquellas tareas y actividades propias de su edad.  Por el contrario, un niño dependiente requiere de ayuda continua, tiene poca iniciativa y, en ocasiones, puede presentar problemas de aprendizaje y de relación con los demás.

 

Educar para la autonomía implica enseñar hábitos y promover habilidades en nuestros niños desde edades tempranas del desarrollo. Estos hábitos se refieren a tareas que pueden hacer por sí mismos, relacionadas con ámbitos cotidianos como la higiene, el vestido y la alimentación.

La autonomía les permite ser libres, e independientes y evita que se comporten de manera sumisa.

La autonomía les ayudar a desarrollar su propio criterio, valores y principios, sin necesidad de que éstos le sean impuestos desde fuera, así como la capacidad para cuestionarlos.

Algunos actitudes para ayudarles a alcanzarla pueden ser:

·         Evitar hacer demasiadas cosas por ellos y dejar que las hagan por sí mismos. Puede que al principio les cueste pero si les indicamos cómo pueden hacerlo y les dejamos solos, a medida que lo consigan se sentirán más felices y avanzarán en su aprendizaje.

·         Enseñarles a tomar sus propias decisiones y a ser responsables.

·         Animar a ir alcanzando metas.

·         Reconocer su esfuerzo y felicitarles por los logros alcanzados, de manera que se sientan orgullosos.

·         Evitar la sobreprotección; no hay que solucionarles los problemas que ellos puedan resolver.

·         Marcar normas claras y precisas, que irán cambiando a medida que vayan creciendo.

·         Dejar de lado la prisa para enseñar, armándose de paciencia cuando sea necesario y perseverar, repitiendo hasta que sea se logre la meta marcada.

·         Aceptar la equivocación como parte de la enseñanza. Aprender de los errores es un acierto siempre, y aumentará su resistencia a la frustración.

 

Isabel Ruiz, Directora de Educación Infantil y Primaria

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