Educar en positivo: crecer más

La educación en positivo persigue educar con disciplina, con una disciplina que enseñe y que tenga sentido, y la ponen en práctica los adultos con los niños; en nuestro caso, los profesores con los alumnos. La idea es que nuestros alumnos sean personas tolerantes, sociables, que aprendan de sus errores y busquen crecer cada día y aprender de todo lo que les rodea.

Aunque se inculquen la disciplina y el orden; y se enseñe desde los ejemplos y desde un modelo a seguir, la aparición de una conducta inadecuada de los alumnos en el aula es natural, frecuente y necesaria. Asimismo, tener u observar una conducta inadecuada forma parte del proceso de aprendizaje individual y social.

Así pues, no se trata de evitar estas situaciones que no se ajustan a los modelos o a los ejemplos correctos, sino que se trata de trabajar con estas situaciones. Lo interesante es cómo reaccionamos ante esta conducta, dónde ponemos el énfasis y hacia dónde encaminamos al niño.

Los adultos podemos poner en práctica la educación en positivo enseñando la conducta adecuada, el método adecuado para superar la frustración o para aprender a gestionar las emociones o las situaciones de estrés que puedan surgir.

La disciplina es imprescindible para la educación, para convivir en sociedad, para entender y necesitar el respeto mutuo, para dar sentido a las normas, …

Enfado, ira, grito, castigo o reproche son poco edificantes y nada positivos, es mejor enseñarles a asumir responsabilidades, a desarrollar la noción de grupo y equipo, a ponerse en el lugar del otro, a no abusar aunque sean superiores, que aprendan a ganar sin humillar o hundir al rival, disfrutando de su éxito más que del fracaso de los demás,  …

Son cinco las claves para educar en positivo:

· Disciplina útil: las normas no están para cumplirlas, simplemente se cumplen porque su existencia se justifica en que sirven para ordenar y posibilitar nuestras relaciones interpersonales. Las normas no son una imposición sino una necesidad.

· De los errores se aprende: no hay que recrearse en un error, ni taparlo o negarlo, sino evidenciarlo y construir sobre él. Hay que trabajar la frustración.

· Comunicación real: No siempre que repetimos una idea o frase está siendo comprendida por los alumnos; es imprescindible ser asertivos y sobre todo, poner el énfasis no en que alguien ha hecho algo mal sino en cómo hacerlo bien para que no se vuelva a repetir.

· Búsqueda de soluciones: los problemas empiezan a dejar de serlo una vez que son identificados y empezamos a buscar soluciones, en lugar de insistir en el error. Siempre es mejor poner límites que castigos.

· Alentar al crecimiento: cada día, un poquito, nunca hay que quedarse parado en la denominada zona de confort, hay que crecer.

La educación en positivo es una forma de entender la educación que puede extenderse más allá de la vida escolar, es algo más que una metodología educativa, puede aplicarse en las relaciones familiares y personales.

 

Julia Valbuena, Tutora de 3º de ESO

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