Carta de la Directora

La Educación del Medio Ambiente no es una mera transmisión de conocimientos biológicos sino que abarca muchos y distintos conceptos. El Colegio quiere educar en sintonía con la Encíclica del Papa Francisco Laudato Si’, sobre el cuidado de la casa común.

El Papa nos recuerda el desafío urgente de proteger nuestra casa común; proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral. Nos exhorta a alcanzar una mayor conciencia y una creciente sensibilidad con respecto al ambiente y al cuidado de la naturaleza y tener una sincera y dolorosa preocupación por lo que está ocurriendo con nuestro planeta.

No debemos olvidar que estamos hablando de una actitud del corazón, de un estilo y de una forma de entender la calidad de vida, de un comportamiento. Por ello, los alumnos deben aprender a saber cuál es o será la contribución que cada uno de ellos puede aportar para sumar nuestras fuerzas en una unidad.
Nuestros alumnos van a ser los futuros ciudadanos del mundo, un mundo con un futuro comprometido, por eso les tenemos que enseñar a razonar sobre los problemas científicos, a reflexionar antes de actuar, pues así sabrán elegir y sabrán renunciar  para construir un entorno más humano y digno para todos. La Tierra es única y es nuestra y de todos.

Los esfuerzos necesarios para salvar la Biosfera no serán suficientes sin una participación, sensibilización y corresponsabilidad de todos: niños, jóvenes y adultos.

Por ello este Colegio enseña a sus alumnos ecología, que pasa por cuidar su entorno inmediato: cuidar y respetar el jardín, sembrar huertos y cajoneras, recoger tapones para la investigación científica, separar la basura, reciclar el papel. También nos preocupamos del exterior, para que aprecien y conozcan el gran valor ecológico de cuanto nos rodea, los llevamos a recoger patatas y tomates, a visitar una granja con animales en peligro de extinción, o a un Centro de Investigación de la flora y la fauna de la Sierra de Guadarrama, para vivir un día en la naturaleza y ayudar a dejarla más limpia que cuando llegamos; estudian las nuevas energías y recursos en este mundo consumista. Desde Pastoral, tratamos de hacerles conscientes de su responsabilidad ecológica. Tratamos de que conozcan y se preocupen por los niños que pasan hambre, por los que no tienen agua potable o sistemas eléctricos y pasan frío, insistimos en que no tiren comida, en que cierren los grifos y apaguen las luces, en un consumo responsable de los bienes que nos ha dado Dios.

El Papa pone de ejemplo a San Francisco de Asís  como muestra del cuidado de lo que es débil, de una ecología integral vivida en equilibrio para alcanzar una vida más justa para los pobres y desfavorecidos, para lograr una sana relación con todo lo creado.  Una ecología integral vivida con alegría y autenticidad que nos va a conectar con la esencia de lo humano.

 

Isabel Carvajal

Directora General

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