Potenciar las inteligencias

Queridos padres,

Santa María del Camino quiere, y es nuestra ilusión, fomentar el potencial de cada uno de nuestros alumnos en su forma de pensar, de ser y de sentir para posibilitar la producción de ideas novedosas, creativas, emprendedoras y adecuadas. Siempre unido a una jerarquía de valores para ayudarles a dar sentido a lo que aprenden y así puedan integrarse con éxito como ciudadanos ejemplares de este mundo.

Debemos aprovechar el cerebro, maleable y cambiante a través del pensamiento y de la actividad, órgano combinador y creador que permite a cada uno plantearse y crear hipótesis, esperar o adelantar acontecimientos.

Es la infancia el momento de máxima plasticidad cerebral, acumulan conocimientos, hábitos, emociones y experiencias para toda su vida. Descubren sus habilidades y dones naturales y empiezan a aprender a a dirigir su comportamiento, a utilizar el razonamiento para conocer, comprender y poner en práctica lo que consideren mejor.

Hoy en día se cree que hay un segundo periodo de reorganización de multitud de interconexiones neuronales desde los 10 a los 15 años, momento en el que el cerebro sigue su desarrollo y se modulan las destrezas transmitidas culturalmente. En la adolescencia los efectos de esta reorganización provocan un mayor control y una mayor planificación de acciones complejas necesarias para su vida social y su trabajo. Deberán utilizar sus capacidades, elegir bien las metas, reconocer el error y aprovecharlo para aprender de la experiencia.

Queremos ayudar a nuestros alumnos a ser inteligentes; pues sabio no es el que sabe muchas cosas, sino el que actúa sabiamente. La inteligencia es la capacidad de solucionar problemas adaptándose a las circunstancias.

La verdadera inteligencia, la que termina en conducta, es una mezcla de conocimientos y afectos que unos tienen que ver con datos y otros con valores.

Y todos los días nos preguntamos: ¿Qué cambios podemos llevar a cabo para que a nuestros alumnos les vaya bien en la vida? ¿Qué factores entran en juego cuando personas con un elevado coeficiente intelectual no saben qué hacer, mientras que otras con un modesto, o incluso bajo, lo hacen sorprendentemente bien?

Goleman nos contestaría que la diferencia radica, con mucha frecuencia, en el conjunto de habilidades que llamamos Inteligencia emocional, habilidades entre las que destacan al autocontrol, el entusiasmo, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo. Él cree, y nosotros también,  que se puede enseñar a los niños, brindándoles la oportunidad de sacar el mejor rendimiento posible al potencial intelectual que les haya correspondido en la lotería genética. La emoción es el mecanismo básico, la energía que mueve la conducta del ser humano en la toma de decisiones y, por supuesto, en nuestra conducta moral

Aristóteles, en su estudio acerca de la verdad, el carácter y la felicidad para gobernar inteligentemente nuestra vida emocional, dice que las pasiones pueden llevarnos al fracaso en multitud de ocasiones, pero que cuando se hallan bien adiestradas nos proporcionan sabiduría.

Todos percibimos que los problemas emocionales entorpecen el funcionamiento de la mente y la capacidad de concentración, pues las emociones negativas -como el enfado, la ansiedad o inseguridad- absorben toda la atención de la persona y por ello no percibe adecuadamente la información y, en consecuencia, no la procesan adecuadamente.

En los últimos años, se ha desarrollado y progresivamente se va incorporando al sistema educativo, la idea de un mapa de inteligencias múltiples (Howard Gardner), de la existencia de una serie de inteligencias  múltiples y diferenciadas que sumadas conforman la  inteligencia.

Estas son la inteligencia lingüística (dominio de la palabra y la comunicación), la lógico-matemática (pensamiento lógico, hipótesis, deducciones, inducciones, operaciones matemáticas), la visual-espacial (mundo visual: imágenes mentales o reales), la musical (apreciación y diferenciación de ritmos, interpretación y creación musical), la corporal-cinestésica (el cuerpo y su movimiento, manipulación de objetos), la naturalista (comprensión del mundo natural), la intrapersonal (conocimiento que tiene una persona de sí misma, autorreflexión), la interpersonal (relación eficaz con lo demás), a ellas añadimos la inteligencia espiritual (capacidad para actuar con sabiduría y compasión, orienta las acciones por valores trascendentes).

El Colegio, de la mano algunas editoriales que están contemplándolas en sus libros de texto, tiene en cuenta en su programación y evaluación, también en el trabajo habitual del aula, estas siete inteligencias aplicadas a los contenidos, tratando de despertar en nuestros alumnos sus fortalezas para que puedan desarrollarlas al máximo.

Juntos, familia y Colegio, potenciaremos en vuestros hijos la inteligencia que lleve a buscar las soluciones más sabias, la inteligencia que les ayude a encontrar el camino de su vida.

 

Isabel Carvajal, Directora General

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