Bienestar emocional

 

Todo el mundo habla de felicidad, pero ¿tenemos derecho de ser felices?, ¿tenemos el deber de ser felices?

En la Constitución Española del 1812 leemos: “El objetivo del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”. Y en la declaración de Independencia de los Estados Unidos Jefferson decía  “ Todos tenemos derecho a vivir, a ser libres y a buscar la felicidad”.

Las diferentes éticas de la felicidad de nuestros filósofos, como Aristóteles y  los eudemonistas, basan sus normas en la realización plena de la felicidad, y la entienden como un estado de plenitud y armonía del alma actuando con el cuerpo, con nuestra parte racional y social y que se concretaría en practicar la virtud; en ellas nuevamente se afirma que el fin de la vida humana es alcanzar la felicidad. Parece, por lo tanto, que sí tenemos derecho de tratar de ser felices y de buscar la felicidad.

Ghandi decía que “la felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía”. Hoy en día en Bután no miden la riqueza o el PIB sino su índice es la Felicidad Nacional Bruta, porque se puede medir científicamente la felicidad.

¿Cómo son las personas felices? Son más sociables, más generosas, con mucha energía y dispuestas siempre a mejorar, por lo tanto son flexibles, con ingenio, productivas en su trabajo, mejores líderes. Buscan una vida placentera con emociones positivas, una vida comprometida conoce sus fortalezas y las utiliza y una vida significativa, dándole sentido y desarrollando los objetivos que van más allá de uno mismo.

Los científicos coinciden en que son personas más sanas, con un sistema inmunitario más fuerte y viven más; la longevidad del individuo está basada en un estilo de vida saludable pero dan mucha importancia a las actitudes que favorecen la calidad y alargan la vida como la curiosidad global, la capacidad de introspección y motivación o la apertura al mundo y a la sociedad.

En los estudios de poblaciones longevas hay un nuevo factor determinante que es la sociabilidad. Los pueblos con gran relación social viven más. La salud no da felicidad pero, si nos abandona sí nos la quita. Cuidemos a nuestros niños y que ellos aprendan a ser proactivos en su salud.

García Márquez, estos días recordado, asegura que “no es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños” Pensemos en positivo y aprendamos a soñar. Cultivemos el optimismo. y experimentemos las emociones positivas.

Hay muchas definiciones de felicidad, cada uno podemos elegir la que nos guste. Yo me quedo con la de el bienestar emocional. Si es un estado, una actitud, ¿se puede aprender a ser feliz? Yo sí lo creo, tanto el niño como nosotros los adultos.

Voy a proponer un decálogo para lograr el bienestar emocional de los alumnos, vuestros hijos:

-Autoaceptarse: debe conocer mejor sus fortalezas utilizándolas al máximo y conocer sus debilidades.

-Ser capaz de crear relaciones positivas con autonomía e independencia para vivir su propia vida y no que los demás la vivan por él.

-Aprender a dar gracias, recordar las experiencias positivas, reforzar la autoestima y fortalecer las relaciones. Todos deberíamos ejercitar a diario la gratitud.

-Perdonar y olvidar, a practicar la empatía y ser amable para percibir a los demás de una forma positiva, fomentando la independencia y la colaboración.

-Vivir el presente con alegría.

-Ser consecuente y comprometido con sus objetivos y tendrán sentimientos de que ejerce control sobre su vida aportándole estructura y sentido.

-Marcar una jerarquía de valores armoniosos entre sí, que le guíe y marque lo que para cada uno es importante y valioso. Ello le ayudará a saber afrontar mejor sus frustraciones y problemas.

-Vivir la fe y relacionarla con la esperanza ante el futuro, le dará consuelo en los momentos difíciles, sentido a su vida y le hará sentirse incondicionalmente querido.

-Parar y revisar lo que hace, vive y siente, sus logros y lo que deben mejorar. Debe crecer como persona de bien con un propósito claro en la vida.

-Tratar de aprender siempre, estando abierto a nuevas y diferentes experiencias, buscando la excelencia y la belleza. Le ayudará a mirar el futuro con optimismo.

En resumen, nuestros niños deben tener como objetivo: crecer como persona para conseguir así una vida placentera, entregada y significativa.

Mi última recomendación es sonríe para que el Mundo te sonría.

 

Isabel Carvajal, Directora general

Compartir