Aprender a tomar decisiones

 

Con el fin de cumplir nuestro objetivo de conseguir la formación integral de los alumnos, debemos dedicar especial atención a educar una capacidad clave para ellos, que es “la toma de decisiones”.

El momento idóneo para trabajar en este sentido es la Educación Secundaria, puesto que su incorporación a la etapa y la adolescencia  suponen un gran cambio en su situación académica, personal  y social.

Desde el punto de vista académico, durante este periodo los alumnos se ven obligados a plantearse distintas alternativas. A lo largo de los tres primeros cursos, eligen algunas materias optativas y en cuarto curso enfocan sus intereses hacia un itinerario específico, que les conducirá a su vocación profesional.

Por otro lado, desde el punto de vista personal y social, es el momento de elegir por si mismos sus amistades, sus alternativas de ocio y enfrentarse a otras situaciones nuevas para ellos, pero presentes en la sociedad que les rodea como el uso de las redes sociales, el consumo de alcohol, el tabaco…

En ocasiones, algunas decisiones de los adolescentes están basadas en impulsos momentáneos marcados, en gran manera, por la presión social, pero estas pocas veces conducen a su crecimiento personal. Sin embargo, van a influir en su desarrollo posterior,  y por eso es fundamental  que adquirieran un criterio sólido a la hora de decidir.

Existen diversos recursos didácticos que utilizamos para fortalecer esta habilidad. En ellos se plantean situaciones reales, en las cuales los alumnos han de encontrar una solución, analizando las posibles alternativas  y discutiéndolas con sus compañeros. El procedimiento aconsejado para llevar a cabo estos ejercicios consiste en seguir un esquema basado en seis puntos que deben plantearse antes de tomar la decisión final. Los pasos son los siguientes:

1.       Definir el problema.

2.       Buscar información y plantear las distintas opciones.

3.       Identificar las alternativas que se ajusten a sus aptitudes, necesidades y valores.

4.       Descubrir las consecuencias derivadas de las posibles decisiones.

5.       Elegir aquella que se considera adecuada al caso particular

6.       Evaluar el resultado del proceso.

De esta manera, nuestros alumnos van aprendiendo a tomar decisiones basándose en el autoconocimiento, la información y la reflexión, y además van adquiriendo la capacidad para evaluar las consecuencias de las mismas y asumir su responsabilidad.

 

Mar Gómez, Directora de Educación Secundaria

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