ANA FERNÁNDEZ – ESTUDIANTE DE BACHILLERATO (ESPAÑOL, DUAL E INTERNACIONAL)

“El Bachillerato Dual que comencé en el Colegio me entrenó para lo que luego tuve que hacer en el BI, fue un pequeño avance de una forma distinta de trabajar”.

Para terminar el curso, la Asociación de Antiguos Alumnos ha contactado con Ana Fernández Blázquez (2000), una muy joven antigua alumna que terminó su etapa en  el Colegio hace apenas dos años. Ana ha tenido una vida muy ligada a Santa María del Camino, no solo por haber cursado allí desde 1º de Educación Infantil hasta 4º de la ESO, sino también por tener varios miembros de su familia que son antiguas alumnas o alumnos actuales del centro. Sin haber cumplido todavía 18 años y tras haber finalizado recientemente sus estudios de Bachillerato en tres modalidades diferentes en paralelo (Bachillerato español, Bachillerato Internacional y Bachillerato Dual americano), Ana se encuentra en este momento terminando de decidir por qué grado y universidad opta definitivamente para continuar su camino. Os dejamos con algunas de sus reflexiones acerca de su paso por el Colegio y los últimos dos años de su vida fuera de el:

“Al salir del Colegio tenía ganas de probar algo nuevo y ambicioso. Decidí que no quería perseguir un bachillerato convencional y gracias a que mi expediente académico en Santa María del Camino era muy bueno conseguí entrar en un programa de excelencia en el Instituto Ramiro de Maeztu. La clave de este programa era realizar dos bachilleratos al mismo tiempo, el Español y el Bachillerato Internacional. Además, en Santa María del Camino había empezado el Bachillerato Dual así que tenía de este modo la posibilidad de finalizar con tres bachilleratos en la cartera.

Han sido dos años difíciles de quedarme en casa y trabajar duro, pero creo que cada uno de los programas que he realizado me ha aportado algo. En especial el Bachillerato Dual que empecé cuando aún estaba en el Colegio y que, además de todo lo que me aportó en lo relativo al conocimiento del inglés, me entrenó en cierto modo para lo que después tendría que hacer en el Bachillerato Internacional. Fue un pequeño avance de una forma distinta de trabajar. Es un sistema basado en proyectos, investigaciones y, por supuesto, exámenes.

Cuando llegué al Ramiro me di cuenta de algunas de las virtudes del mi anterior Colegio. Mucha gente allí había participado durante su vida escolar en concursos y competiciones académicos, algo a lo que yo era bastante ajena. En el fondo creo que haber crecido al margen de la competitividad diaria, la presión y el afán de conseguir títulos me hizo tener una infancia más sana. El micro mundo que se crea en Santa María del Camino es un espacio seguro en el sentido de la competitividad académica, lo que, una vez pasada la experiencia, considero positivo. Esto no tiene que ver con aprender menos. Mis vivencias son crecer tranquila, aprender sin presión, colaborar y no competir con mis compañeros y sentir el apoyo de mis profesores tratando de sacar lo mejor de mí.

Otra de las cosas que me llevo sin duda es que no puedo decir que jamás me trataran simplemente como a una niña, mi experiencia es que en el Colegio siempre creyeron que llegaría a donde me propusiera e hicieron que me lo creyese yo también. Recuerdo en este sentido a Carmen diciendo “qué buena eres Anita” cada vez que resolvía un problema de matemáticas, o el hecho de que Ana se leyera con mucha dedicación y me hiciera firmar un cuento que me dio por escribir en 4º de ESO.  Hay un momento de mi paso por el Colegio que recuerdo y me marcó especialmente. Fue una clase con Julia, estábamos hablando de bachillerato y el itinerario a elegir. Ella, como profesora de lengua, dijo “Ana es de letras, aunque no quiera admitirlo porque piensa que las ciencias son de listos”. ¡Cuánta razón tenías, Julia!, no sabes la cantidad de veces que me he acordado de ese momento en estos dos últimos años en el Bachillerato Tecnológico…

Aún no he decidido por dónde seguir mi camino, entre mis opciones se encuentran  algunos programas de distintas universidades que combinan grados relacionados con Derecho, Economía, Políticas e incluso Periodismo. He sido admitida en el King’s College de Londres para estudiar allí la carrera universitaria, pero finalmente he decidido quedarme en Madrid. Cuando te planteas estudiar Derecho, el lugar en el que estudias te liga en gran medida al país y no tengo claro querer vivir siempre en Inglaterra. Prefiero empezar aquí y que el destino me lleve a donde sea, más adelante. Pero aún no lo he decidido al cien por cien.

Más allá de lo académico, para mí el Colegio representa una etapa de mi vida, pero también es un bonito elemento en común que me vincula a mi familia y mis amigas. En mi casa en Navidad se canta el “Arcoíris de sol y de nieve” y no saberse este villancico tan típico de Santa María del Camino es prácticamente “razón de deshonra”. El Colegio es algo que nos une. Por otro lado, quedar con mis amigas del Colegio es muy distinto a hacerlo con los del Ramiro. No estoy con ellas siempre y eso hace que cada cena o merienda acabe convirtiéndose en risas por recuerdos pasados. Conservar amigas desde los 6 años o antes es genial y hay una complicidad algo distinta y especial entre nosotras, la que nos ha dado Santa María del Camino.

En unos días, volveré a ir a la Clausura a ver a mi hermano y a mis primos. Es distinto ver una Clausura desde fuera de la tarima y es distinto verla como antigua alumna: los decorados, los bailes e incluso el acto escolar se viven con la emoción de quien ha pasado antes por ahí, pero de forma distinta. No tengo ni la más mínima duda de cuál es mi recuerdo favorito de mi paso por Santa María del Camino: todas y cada una de mis Clausuras”.

 

 

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