La escritura a mano alzada, la letra personal

En la actualidad parece estar quedando en desuso la escritura a mano alzada. En esta época de teclados y de comunicación digital, a veces nos planteamos la necesidad de seguir enseñando a nuestros alumnos a escribir con letra ligada; de hecho ya hay países de occidente que han sacado esta disciplina de sus planes de estudio, sin embrago los beneficios de escribir con letra “de imprenta” no se han demostrado y sí se ha visto que recordamos mejor aquello que hemos plasmado de forma manuscrita.

La escritura a mano proporciona ventajas muy visibles en las edades tempranas, por ejemplo ayudan a desarrollar habilidades motrices muy finas que luego podrán extrapolar a otras muchas actividades futuras y desde luego como antes citábamos sigue siendo una herramienta para memorizar textos de una forma muy clara ya que cuando escribimos a mano estimulamos una parte del cerebro que se llama Sistema de Activación Reticular, este sistema juega un papel decisivo en la concentración. La velocidad pausada de la escritura manual también favorece el desarrollo de la imaginación.

Cada una de las letras, también llamadas caracteres, deja de alguna forma una impronta sobre el carácter de la persona, su capacidad de organización y su personalidad; de hecho muchas de las empresas que a diario se comunican con sus clientes de forma digital, prefieren seguir escribiendo a mano las notas más personales, como las invitaciones. De igual forma es habitual pedir a un candidato a algunas empresas el que añada parte de su curriculum escrito a mano.

Mónica De Escalante, Directora de Educación Infantil y Primaria

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