Profesor y maestro en Santa María del Camino

La comunidad educativa del colegio Santa María del Camino está formada por muchísimas personas: alumnos, familias, profesores, directores, personal de administración y secretaría, cocina y limpieza y jardines,…

En esta ocasión quisiera tratar de los profesores que -en palabras del Papa Francisco- son como el Sol que “no se apaga durante la noche, se nos oculta por un tiempo por encontrarnos al otro lado. Muchos no ven su trabajo constante porque sus miras están en otras cosas, pero no deja de irradiar luz y calor”.

Ser profesor y maestro, la profesión más valiosa, un regalo y un tesoro. La educación es el mejor y más alto servicio que nadie puede prestar a las familias y a la sociedad, el fundamento de todo progreso; y su fin consiste precisamente en eso, en prestar. ¿El qué? Conocimientos y experiencia, ideas y materias, pensamientos y criterio. Y prestar significa dejar esperando que lo dejado sea devuelto, alguna vez, en algún momento. He aquí la raíz de la grandeza del profesor y del maestro: prestan algo que no recogerán, lo harán otros, no verán el fruto de su labor cuando este aparezca pues el resultado de su trabajo surgirá probablemente en el futuro cuando los alumnos, vuestros hijos, sean mayores.

El profesor y el maestro enseñan así con la esperanza de que su tarea “oculta y silenciosa” brote y luzca en las vidas de sus alumnos, en el mañana de sus estudios, familias y profesiones, educan sin confundir el éxito con la eficacia.

A veces pierden los ánimos por las dificultades y las contrariedades, en ocasiones también por la indiferencia del sistema de enseñanza o la desconsideración de la Administración pero la vocación, esa íntima llamada a sembrar con amor y responsabilidad en la cabeza y en los corazones de niños y adolescentes la semilla de la vida buena, y su respuesta valiente y auténtica a este proyecto puede más que la desazón.

La misión de acompañar a los niños hacia la madurez académica e individual para que logren discernir felizmente y descubran con alegría su proyecto profesional y de vida participando así en su edificación como personas es más potente que cualquier obstáculo.

¿Cuál es el papel de los padres? Todos se encuentran invitados a ser parte de esta obra creadora cultivándola, haciéndola crecer, desarrollándola, cuidándola, protegiéndola, se hallan convocados a participar en el privilegio que significa pertenecer a un Colegio.

El Colegio Santa María del Camino apuesta siempre, cada año como si fuera el primero, por la formación de sus alumnos en valores humanos y cristianos, con capacidad de optar y diseñar su vida, trabajando en continua búsqueda de la excelencia en un ambiente cercano y familiar.

 

Gonzalo González, Director General

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